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Entre Entrepeñas y Buendía (Sierra de Altomira)

Después de haber recorrido lo que se considera Alto Tajo, este río entra en la zona sur de la Alcarria de Guadalajara. En parte de su tramo el río hace de límite de las provincias de Guadalajara y Cuenca, más o menos entre Sacedón y Almonacid de Zorita.

Aunque la Alcarria, en líneas generales, no presenta grandes elevaciones, en esta zona existe una alineación, de dirección norte-sur, que da cierta entidad al relieve. Se trata de la Sierra de Altomira, cuya máxima cota es el pico del mismo nombre (1183 m).

Nos encontramos en una zona de interés botánico y paisajístico que conserva un buen número de masas forestales, asociadas a este relieve serrano, en el contexto general de la baja Alcarria, una zona eminentemente agrícola. Dentro de las masas forestales tienen relevancia los pinares de pino carrasco de origen natural, documentados desde la Edad Media, y con numerosas referencias en la Edad Moderna, por ejemplo en las Relaciones Topográficas de Felipe II.

En busca de El Pinar de Belinchón (Cuenca)

En la carretera que va de Tarancón a Barajas de Melo, en el término de Belinchón (Cuenca), podemos ver amplias zonas de matorral yesífero y calcícola intercaladas por restos de encinar y pinares de repoblación de pino carrasco. A medio camino sale una pista  a la izquierda a la fina El Pinar.

















En la antigüedad los pinares de carrasco de la Sierra de Altomira debieron extenderse hacia tierras del Tajo y de la Mancha, aprovechando zonas abruptas como los cerros yesíferos y calizos que bordean los valles de ríos y arroyos. Actualmente solo queda un pinar natural claro fuera de la sierra citada y se localiza en el monte la Encomienda de Villarejo de Salvanés.

Pinares quemados en Ocaña (Toledo)

En julio de 2001 se declaró un incendio en pinares de pino carrasco de repoblación en el municipio de Ocaña, entre los kilómetros 52 y 59 de la autovía de Andalucía,

El viento del sureste cálido y las altas temperaturas aumentaron la virulencia del fuego. Finalmente la rápida extinción permitió que solo se quemaran entre 50 y 100 hetáreas de pino carrasco según distintas fuentes periodísticas. La causa parece que fue la quema de un rastrojo.




13 años después la regeneración de los pinos ha sido bastante aceptable, como se puede ver en las siguientes fotografías.

Pino quemado en su mitad inferior
Detalle de la corteza
quemada del pino de la
izquierda






Troncos ennegrecidos por el fuego, que
no llegó a quemar las copas
Regeneración de pinos en parcela quemada




Pequeños pinos regenerados de la semilla
de los pinos padre de alrededor
Regenerado de pinos tras los árboles padres que solo perdieron la
parte baja de sus copas

Se observa el regenerado de pinos entre las dos manchas de pinos maduros. Los pinos de más abajo tienen un tamaño mayor debido a las mejores condiciones hídricas de la parte baja de la ladera. 

En esta zona solo se salvaron del incendio los pinos de la parte alta, seguramente gracias a la labor de extinción. Por debajo, la ladera se está llenando de pequeños pinitos, distinguibles por su color verde más vivo.


Vista de una de las manchas de pinar que no se quemaron. En
primer plano zonas no repobladas con vegetación calcícola
baja y carrascas y coscojas dispersas
Una de las pocas encinas presentes
en la zona








Algunas reseñas  periodísticas del incendio:
http://www.elmundo.es/elmundo/2001/07/31/sociedad/996601792.html
http://www.abc.es/hemeroteca/historico-02-08-2001/abc/Toledo/extinguido-el-incendio-de-oca%C3%B1a-que-arraso-200-hectareas_37966.html